
La vida se volvió mucho más interesante cuando dejé de preocuparme tanto por lo que decía el mundo y definí lo que realmente era importante para mí. No te voy a mentir, esto no pasó de un día para otro; es un proceso que requiere esfuerzo constante.
Es fácil repetir frases como «La vida es demasiado corta para vivirla con miedo», pero decirlo es una cosa y hacerlo es otra. El miedo es un ladrón silencioso, me robó momentos que pudieron ser increíbles, me ancló en la rutina y me impidió disfrutar plenamente de mi entorno.
La vida es movimiento, es cambio constante e impredecible.
El miedo llegó a paralizarme, el problema con eso es que si no te atreves a avanzar, te quedas estancado en un lugar donde no sucede nada nuevo; en otras palabras, es como si estuvieras muerto.
Todos hablamos de querer vivir sin miedo, de disfrutar cada instante, pero si tus acciones no reflejan esas palabras, entonces solo estás repitiendo frases vacías. Es en las decisiones diarias—cómo pasas tu tiempo, de quién te rodeas, cuándo te atreves a decir «no»—donde se muestra lo que de verdad te importa.
Hubo mil cosas que me distrajeron de las pocas que realmente valen la pena…te recomiendo que te tomes un tiempo para flexionar sobre cuáles son esas pocas cosas que de verdad resuenan contigo, aquellas que te hacen sentir plenamente vivo, que encienden una chispa de emoción en tu interior. Una vez que las identifiques con claridad, abrázalas con firmeza y no las dejes escapar. Te van a dar grandes satisfacciones.
La vida no se trata de estar ocupado o distraído todo el tiempo; se trata de estar presente, de disfrutar lo simple, de apreciar lo que tenemos y de ser conscientes de nuestro entorno, de lo que nos gusta y de lo que no nos agrada tanto.
En la foto de este post, hay dos puertas, si me pongo muy metafórico podría decir que una es mi pasado y la otra mi futuro, aunque lo que realmente representa esa foto es un momento de un día en que me la pasé genial porque decidí estar ahí, presente y feliz.
¿Podré mantenerme así mañana? ¿Tendré el valor de seguir eligiendo lo que me importa y no dejar que el miedo me frene? Esa es la verdadera pregunta.

Deja un comentario